La conferencia de Jomtiem

    En 1.990, en Jomtiem (Tailandia ), se adquiere el compromiso, por parte de todos los gobiernos del mundo, de conseguir la alfabetización universal plena para el año 2.000.

    En 1.996, dicho objetivo se aplazó hasta el año 2.015. Actualmente hay pocas perspectivas de que se vaya a cumplir: la inversión en educación está descendiendo alarmantemente y las tasas de escolarización también.

    Se calcula que hay 125 millones de niños sin posibilidad de ir a la escuela y otros 150 abandonarán la escuela antes de terminar los cuatro años necesarios para adquirir unos conocimientos básicos y perdurables.

    En 1.990, en Jomtiem (Tailandia ), se adquiere el compromiso, por parte de todos los gobiernos del mundo, de conseguir la alfabetización universal plena para el año 2.000.  

    Por primera vez, también, se establecen unos objetivos específicos y prácticos para llevar a cabo la educación para todos. Se establece también un punto de referencia temporal. De esta manera se puede ir midiendo el cumplimiento de los objetivos.

    También se reconoce la importancia de la educación para el desarrollo de las personas y los países. Desde ese momento el tema de la educación aparece en todas las declaraciones y agendas, considerándose como elemento clave en la lucha contra la pobreza.  

    Los seis objetivos establecidos en Jomtien fueron:  
   1. Ampliación del cuidado y el desarrollo del niño en la primera infancia.
   2. Acceso universal a la educación primaria y terminación también universal antes del año 2000.
   3. Reducción a la mitad de los niveles correspondientes a 1.990 en cuanto al analfabetismo adulto, con especial atención a la alfabetización de las mujeres.
  4. Mejora de los resultados del aprendizaje, basada en el logro de unos determinados niveles previamente establecidos.
   5. Expansión de la educación básica y la capacitación para jóvenes y adultos.
   6. Mejora en la difusión del conocimiento, las habilidades y los valores necesarios para un desarrollo sostenido.
    La cruda realidad es que ninguno de estos objetivos se ha cumplido, que su aplicación se ha aplazado y que no se ve ningún movimiento internacional que permita suponer que se van a poder cumplir en los nuevos plazos fijados.